martes, 17 de mayo de 2011

El humilde Lylén

Antes de nada, quiero pedir disculpas por estar un tanto alejado del blog. Y mi motivo no es otro que la inmersión, sin botella de oxigeno ni nada, en la última fase de mi novela, La caja de pinceles (este título aún no es definitivo). Y es que la joven milanesa, Immacolata, Maco, como la llaman en casa, me ocupa casi todo el tiempo del que dispongo frente al ordenador. Las páginas van cayendo y, la verdad, llevo un buen ritmo de escritura. Quiero imaginar que a principios de junio escribiré el punto y final, para luego dejarla descansar en algún rincón del ordenador junto a la novela juvenil (a la que yo llamo “cuento”) que, si recordáis, finalicé hace dos semanas, la cual retomaré para su corrección en el descanso de La caja de pinceles.

Es todo por el momento. Vuelvo a la novela y, espero, dar buenas noticias del progreso de la misma.

Saludos, compañeros y amigos de Literatura Horizontal. Pasad unas buenas semanas.
Mián Ros


* * * * * * *




El humilde Lylén. (micro - 04/06/2009 por Mián Ros)

La sabia Madre reunió a sus hijos. Les otorgó una taleguita antes de verlos partir. Pasaron muchos años, y sólo Lylén volvió, cabizbajo y triste.

─¿Por qué lloras, hijo mío? ─preguntó Madre.

─Vengo de enterrar al último de mis hermanos, junto al primer frutal que sembré.

─¿Qué hallaste en tu taleguita?

─Diez semillas.

─¿Sólo?

Él asintió.

─No, hijo mío. Encontraste humildad, paciencia y conocimiento para ver la cosa más pequeña como si fuera grande, cada segundo como si fuera eterno. ¿Sabes que llevaban tus hermanos?

Lylén no respondió.

─Mucho más que tú; y encontraron: valor, fortaleza, dinero... pero nunca comprendieron la vida como la concebiste tú. Ahora ve, hijo mío, y sigue viviendo.

Lylén no dijo nada. Miró a Madre. Miró luego sus manos agrietadas y vacías, y se marchó.



Mián Ros (quedan reservados todos los derechos sin permiso del autor)

11 comentarios:

Susana Terrados dijo...

Francamente me tienes sorprendida porque acabas de terminar una novela y ya casi otra...ummm...¿qué estaras tramando?
Es una alegría que estes tan animado...sigue sigue que luego disfrutaremos tue sfuerzo (como los hijos, ya sabes)
Me gusta tu micro-relato, no lo había leido. Preciosa lección con preciosas palabras.
Besitos.

Knabe Mit Koffer dijo...

Ja ja ja, qué simpático, me recuerda mogollón a una entrada que publiqué hace varias semanas. De todas formas junio ya está aquí y tengo claro que yo no llego a terminar para esa fecha :( te deseo mejor suerte para ti, amigo Mián.

Ánimo, cuando yo me veo incapaz de ponerme a escribir me sirvo un vaso de zumo, enciendo una vela y me quedo a oscuras delante de la pantalla con la única compañía de la luz del flexo.

Compraré tu libro, tengo curiosidad por conocer la diferencia (y progreso) entre este y el anterior.

Saludos!!

MiánRos dijo...

Hola Susana,
Hay cierta trampa en esta novela, y es que no ha sido empezar con ella y querer acabarla sino que la tenía a medias. Paré cuando tenía alrededor de casi doscientas páginas escritas, y lo hice porque me llegó de llenó el “cuento” y no quería que se me pasase la idea ni las ganas de plasmarlo en papel.

Gracias por tus ánimos, amiga.
Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Hombre Koffer,
Cierto, tú también habías cogido ritmo y la intención de acabar tu obra en junio, o algo así; mi intención podía decirse que se solapa a la tuya, jejeje. Desde luego no escribo todo lo que quisiera pero la constante de una a tres hojas diarias (como mínimo) me da buenas palpitaciones y un ritmo de escritura que espero me lleve a atracar a buen puerto; no te quepa duda que quisiera darle carpetazo para junio y, aunque el mes parece que está ahí, a la vuelta de la esquina, hay que ser perseverante y no quedarse en mera intención. Pues nada amigo, todo es ponerse y darle duro, no nos queda otra, jejeje.

Lo de comprarlo queda un poco lejos, todavía. Seguramente mande a los dos "niños" a algún concurso, ya veremos.

Saludos y gracias por pasarte, amigo.
Mián Ros

B. Miosi dijo...

Hola, Mián, amigo, creo que sé a qué novela te refieres, una preciosa que me encandiló cuando leí pocas páginas del comienzo hace ya más de un año, creo. Es que me han sucedido tantas cosas que no sé cuánto tiempo llevo viva.

Tu micro encierra una gran enseñanza, el hermano que recibió menos, sobrevivió a los otros y tuvo para enterrarlos. Así es la vida, nunca se sabe quién nos enterrará o a quién despediremos.

Muchos besos y me anima que sigas escribiendo de lleno.

Blanca

Lola Mariné dijo...

Terminar una novela es un buen motivo para estar alejado del blog. Espero que salga muy bien y tengas suerte.
FEliz semana.

MiánRos dijo...

Hola, Blanca,
Me hago cargo del año que has pasado, pero la vida sigue. Sé que es difícil pero hay que sobreponerse ante la adversidad.

Parece mentira que haya pasado un año desde que leíste el prólogo de La caja de pinceles; a ver si las musas me acompañan y puedo acabar la novela pronto.
Gracias, amiga por tus palabras.
Besos,
Mián Ros

MiánRos dijo...

Ya lo creo, Lola.

Me quedo con tus buenos deseos, amiga.

Besos,
Mián Ros

Maribel dijo...

Ánimo con la novela, yo estoy en proceso de revisión de una (y eso que la he revisado ya varias veces), y es verdaderamente agotador, siempre que relees cambias algo.

Me ha sorprendido gratamente la historia de Lylén. Fíjate, me recordó a cualquiera de los cuentos clásicos rusos. Tolstoi, por ejemplo. Muy bonito.

Un abrazo.

MiánRos dijo...

Cierto, Maribel,
Las revisiones no parecen terminar nunca. A mí me pasa lo mismo, cada vez que leo algo mío siempre tengo que retocar, no sé si es ya una manía o es que soy incómodo e inseguro, y sobre todo meticuloso hasta decir basta. No terminan de convencerme mis escritos nunca... qué le voy a hacer.

Un abrazo, amiga.
Mián Ros

Blas Malo Poyatos dijo...

Hay que aprovechar la inspiración, así que disculpado. ¡Esribe, escribe!

Un saludo